martes, 2 de diciembre de 2008

Lady Luck

La Juana de Arco colombiana está aquí, en Buenos Aires. Se reúne en unas horas con Cristina. Me importa menos de lo que, para muchos, me debería importar, siendo colombiano y viviendo en Buenos Aires. Hace poco, buscando cosas sobre Nooteboom, encontré un artículo sobre un congreso en Brasil en el que hablaron juntos Nooteboom y Fernando Vallejo. Tan sensato como siempre, el autor de La Virgen de los sicarios habló de Jaque con estas palabras:
Es un asunto aburridísimo, que no me interesa; las FARC son una banda de narcotraficantes asesinos e Ingrid buscó su secuestro, fue a la región dominada por la guerrilla contra todas las advertencias que se le hicieron por su seguridad. Ella consiguió lo que buscaba, estar en la prensa de todo el mundo. ¿Qué importancia tiene que liberaran a una gente como ésa? Ninguna.
En realidad, Ingrid es el figurín de la violencia en Colombia. Es el rostro perfecto: Hija de una familia con influencias, con dos pasaportes, con un movimiento político sin éxito y simbología hilarante, no era raro que se convirtiera en la nueva Juana de Arco para los franceses, tan afectos a las causas ajenas y, de forma irónica, tan racistas y cafres con los extranjeros que llegan a su país. Seguramente si Ingrid no tuviera el pasaporte que dice "Republique Française" y fuera tan colombiana como, digamos, yo o mi novia o mis amigos o usted, a los franceses les importaría tanto como cualquier Lamine o Khaled o Samira que camina por algún arrondisement.

Hoy todos los noticieros en Argentina hablarán de Ingrid. Algunos colombianos se reunirán, supongo, en Plaza de Mayo para recibirla. A mi me puede pasar al frente.

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