Se me borró toda la memory card. Si, lo oyeron, to-da. Fotos de puertas, graffitis, panorámicas, y cosas pequeñas que me interesaban: dead and gone. Y no crean, esas cosas no son de "no me preocupo, its all in your mind" ya no existen. El hombre, hoy en día, necesita registros externos de su memoria. Diarios, blogs, memory cards, CDs, DVDs, hasta el disco de oro que recorre el universo en el Voyager... la memoria es tan frágil como (aquí viene el chiste forzado) un jarrón Ming en una columna delgada.
A mi me encanta la frase de Men In Black "reconocible sólo como un 'tal vez te vi'". A mi me pasa eso muchas veces. Veo a alguien y lo recuerdo vagamente, como una palabra o una imagen difusa, la cual se va construyendo a posteriori. Es fácil, vas anotando lo que ves. Y no como un párrafo o una entrada larga de blog. Es una serie de palabras. ¿Qué hay en mi mente ahora? Veamos:
Protestas, un medidor de ruido gigante, lluvia, Kanye West, tos, risotto, facturas, influencia extranjera en la comida argentina, caca de perro, cúpulas, the uncanny melt of ancient and modern, tabaco, el subte, "Macri nazi", un graffiti sobre Heidegger, el árbol de Deleuze, Rushdie, postcolonialismo, corralito, Malvinas.
Y así, en pequeños pasos, uno va armando las historias. Va uniendo esas palabras y creando significados más y más grandes, menos sólidos que la simpleza de una palabra o una imagen, pero más acordes a la contemporaneidad.
lunes, 1 de diciembre de 2008
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